Mis poros se electrocutan
pensando en retro…
Cada célula se aglomera,
en temblor sucumbe
y la idea de tus ojos…
tus ojos dentro de mí
resucita una lenta muerte
que parte de mi pubis
y místicamente se instala en mi mente.
R.R.
La vida es una búsqueda constante. La palabra, una huella en la arena. Asegúrate de que tus pasos dejen huellas... ¡Gracias por tu visita! Rosa
Mis poros se electrocutan
pensando en retro…
Cada célula se aglomera,
en temblor sucumbe
y la idea de tus ojos…
tus ojos dentro de mí
resucita una lenta muerte
que parte de mi pubis
y místicamente se instala en mi mente.
R.R.
Lo tibio me retorna idílicamente a un útero materno, sin dejar de pensar que estoy más cercana a un montón de maderas que desgajarán mis huesos; quizás por ello añore la inocencia del no saber, o del saber demasiado.
¡Cómo no despertar y agradecer cada rayo, cada ráfaga, cada vuelo!
Si el viento sigue firme y a paso lento, desmembrando las ocres hojas que viajan eternamente sin rumbo; y desmembrandome, en un millar de imágenes viejas, como fotos en sepia que deambulan por el parque y deslizadas por la barranca, llegan hasta el río.
A este río, que se lleva con sus aguas los recuerdos, a girar por remansos impensados
y flotar… o mantenerse a flote, que no es lo mismo.
Otro sorbo de sabia verde me invade, y el gusto verde me agita el campo que llevo dentro, verdes árboles, verde pradera, verdes los loros que invaden mis pasos, mientras transito esta franja libre, de una memoria esperanzada en las estampas del sentimiento.
R.R.
Cuántos ojos mirarán hacia el Este
en las noches en que el viento mece las hojas
remueve y mezcla los aromas
de azahares, tabacos y verdes.
Esas noches inmensas y oscuras
con estrellas suaves que alumbran apenas
candiles sumisos de la magia ajena
por donde los ojos se escapan y vuelan.
Sentir el letargo que duerme en el centro
creer la nostalgia una compañera
saber que el albor limpiará esta condena.
Declararse entonces con ojos hacia adentro
en cielos gestados por lunas barrocas
estar y no estar, inercia y derrota.
R. R.
Lluvia y suspiros del
viento,
en la noche lóbrega,
que pulsan palabras
mientras duermes.
Aquí… tan cerca.
Tan cerca que casi
puedo tocarte.
Y miro tu rostro,
sereno.
Escapas en vuelo, quimeras lejanas...
Y miro tus manos, muy
blandas
descansan labores de un
día
tal vez, cabriolean
entre tules.
Y siento el sosiego
de tu pecho manso
inspiraciones y
espejismos
en la habitación, la
penumbra.
Pero te diviso y te
afirmo
- “estás a mi lado”
¡si supieras cuánto te
amo!
Llegaste un día cualquiera
buscabas cobijo
con esos enormes ojos fijos,
esa tierna mirada huérfana
y al tiempo
saltos… ladridos como abrazos
ronda de festejos
siempre siguiendo mis pasos
la solapa nos veía comer mandarinas
en las largas siestas de sol.
Todavía me pregunto
¿Qué perro come mandarinas?
Un rato de mimos
otro más de juegos
y cada vez que advertías mi tristeza
ponías tu hocico en mi pierna
me mirabas…
y era una comunión entre dos.
Te fuiste un día cualquiera
- así suceden las cosas
entre un perro y un hombre-
y hoy soy yo quien busca cobijo
en esos enormes ojos fijos.
A veces…
a veces te sueño
y lo consigo.
R.R.
Muerdo mis uñas tal vez así, el tiempo se esfume ya no hay umbral en esta espera todo vuelve de incógnito, disfrazado pero v...