jueves, 25 de noviembre de 2010

Sueño

Descansaré, pues has venido a mi encuentro
a protegerme de mis congojas
a entibiar los retoños de mi melancolía.
Te entregaré mi magín
para que me guíes hacia dulces sueños
y perdiéndome en tu regazo
logre divagar en la mansitud de tu exilio.
Despiertas mis sentidos
que  laten al máximo cuando apareces
 y sintiendo despojarme  el cuerpo
me entrego a  tu mandato
para recobrar las fuerzas
que luego,  me permitirán vivir.

sábado, 23 de octubre de 2010

Hoy te acepto

Si en cada amanecer
siento tu presencia
y fuertemente me abrazas.
Si en las noches,
dando vueltas entre mis sábanas me acaricias...
Si en cada sonrisa te recuerdo,
si en cada sonrisa te evoco,
si a cada paso me envuelves
y si no estás, me siento extraña;
no sé por qué te maldigo,
no sé por qué no te acepto.
Si siempre estás a mi lado,
si siempre vigilas mis actos.
Hoy digo ¡Ya basta!
A todos los sueños
que rondan mi cabeza,
a las ideas locas
que surgen sin sentido,
a la inútil esperanza
que alimenta mis latidos.
Hoy puedo sentir
cómo entras en mi alma,
hoy pienso que eres
la única que me acompaña.
¡Hoy te acepto!
Soledad.

jueves, 23 de septiembre de 2010

Metáfora

 Como ese barco navega por el mar
 iluminado por los rayos
así, nuestro corazón atraviesa la vida
inquieto por el eco de nuestras palabras.
La brisa acaricia la nave
la trasporta
y se mecen...
acariciándose al compás del oleaje profundo.
Nadie sabe, hasta dónde llegará.
Nadie sabe, qué destino tendrá.
Sólo tú y yo, podemos entender
y disfrutamos al observar.

lunes, 13 de septiembre de 2010

Pensándote

  Me despierto. Casi en un estado de somnolienta inconciencia mis ojos aún no logran despabilar la mañana. Siento en mi cuerpo vestigios de una noche, en que las horas deberían haber reparado el cansancio para emprender otra jornada, pero no fue así.
  Comienzo a pensar en los motivos que hacen mis noches sin descanso y de algún lugar remoto afloran recuerdos que creía olvidados.
  Antes soñaba, soñaba cosas inimaginables, sucesos que sólo pueden ocurrir en ese mundo de ilusiones;  y los vivía a pleno, con la seguridad y la magnificencia que sólo ellos dan.
  Soñaba elevarse mi cuerpo como si fuera una sutil hoja de papel y sintiéndome succionada por el espacio comenzaba un viaje, mientras podía divisarme sobrevolando la ciudad, esquivando cables de luz, árboles y edificios a gran velocidad,  la adrenalina corría por mis venas; luego llegaba  a un gran campo verde y allí mi vuelo se tornaba mucho más placentero y descansado, podía experimentar la brisa suave como caricia, oler los frutos del campo y la hierba, sentir dentro de mi corazón una paz inconmensurable.
  Caigo en la cuenta que no recuerdo haber soñado en los últimos años. Empiezo a pensar entonces,  que la relación con el cansancio puede darse por ese motivo.
  ¿Por qué se deja de soñar?
  No encuentro respuestas.
  ¿Por qué se pierde la capacidad de soñar despierto?
  No lo sé, pero qué lindo era cuando podía encontrar a flor de piel mis fantasías y mantenerme con ellas por momentos, tal vez escapando de algún viaje incómodo en algún apretado colectivo.
  Recuerdo entonces cuando la abuela me contaba esos cuentos que inventaba  o cuando aprendí a leer y comencé a descubrir el mundo subyacente que de un libro se desprende;  entiendo que la literatura tiene mucho que ver con los sueños. Si bien entretiene, también  motiva; despierta en el alma las emociones.
  Sin encontrar muchas respuestas, decido abandonar mis pensamientos y refugiarme en un libro. Desprendo al azar uno, de la amontonada hilera que duerme en un estante. Me ubico en un lugar cómodo y abro sus páginas.  Hay un señalador que se asoma entre las páginas, lo busco para ver qué es lo que indica. No puedo descubrir qué señala porque me quedo pasmada mirándolo, tiene la imagen de un ave que vuela alto en un cielo azul y una frase que dice: “Nunca dejes de soñar”.

sábado, 21 de agosto de 2010

Acerca/miento


quizás tu voz me traiga un soplo
y el verde extinguido prenda flores
quizás la lluvia me traiga tus manos
y esa luz, se torne olvido
                             de los mares
                             de los cielos
                             del reflejo ausente que en el agua duerme
minúsculo  astro  aparente
calcina  la musa lenta
                            y   siento   pájaros   en   los   dedos
                                     … melancolía en la piel.



quizás la mañana me traiga lunas
para recorrer la leyenda de estos pasos.
quizás,
             me traiga también jirones
que habré de usar en las márgenes
                          de este otoño
con la tinta
                          de cada huella inventada en el hierro
que cuelga de tu espalda
y marca el sonido del tiempo.


quizás tu ágil sonrisa retorne en la pausa
de una tarde inquieta y silenciada
y las crisálidas reanimen sus ojos
para honrar nuestros besos con sus mieles
                         mientras trepida en el campo
                         un traslúcido aroma de frutos mansos
                         y se pierden en la sombra vacía del naranjo
que peregrina alerta este cielo
y cuenta golondrinas en ramas sospechadas.
* 1er Premio en Poesía - Concurso: "El meridiano de la palabra" - SADE - Seccional Entre Ríos -
    Paraná - 2010.

Impaciencia

Muerdo mis uñas tal vez así, el tiempo se esfume ya no hay umbral en esta espera   todo vuelve   de incógnito, disfrazado pero v...