sábado, 4 de diciembre de 2010

Hombre Sentado

Techos muy altos sugieren pisos fríos
en un caserón antiguo de pueblo chico
las siestas a media luz y
un fuerte olor a madreselvas,
comida casera y paredes húmedas.

Sensación de estar transitando
un panteón en penumbras,
paso a paso el frío ingresa por los pies,
mezclado con esa rara contención
y la seguridad que dan los seres queridos.

Un silencio y un canto triste de pájaros
un hombre gris sentado debajo del parral

las manos apoyadas en su bastón
y el cuerpo y los ojos inclinados hacia adelante
mirando a lo lejos quien sabe qué cosa

tal vez, alguna figura
dibujada en una hoja de papel
que el viento sopla y aleja cada vez más.

                                                          Escultura de Ángel Gil Cuevas

miércoles, 1 de diciembre de 2010

Pequeña Aldea

El tiempo
en su tibia brisa te descubría
entre el espeso maizal
y los linares azulinos.

Ranchos y manos laboriosas
desbordaban esperanzas,
los campos arados,
las mateadas…

Una guitarra
con croar de verdes fantasmas
anunciando la adversidad,
que transformada en guerra,
sorteó la trama del fin.

Y tus habitantes,
                             esclavos de viento,
debieron escapar en silencioso exilio.
Ahora yaces disimulada en montes,
                                      perdurando…

jueves, 25 de noviembre de 2010

Sueño

Descansaré, pues has venido a mi encuentro
a protegerme de mis congojas
a entibiar los retoños de mi melancolía.
Te entregaré mi magín
para que me guíes hacia dulces sueños
y perdiéndome en tu regazo
logre divagar en la mansitud de tu exilio.
Despiertas mis sentidos
que  laten al máximo cuando apareces
 y sintiendo despojarme  el cuerpo
me entrego a  tu mandato
para recobrar las fuerzas
que luego,  me permitirán vivir.

sábado, 23 de octubre de 2010

Hoy te acepto

Si en cada amanecer
siento tu presencia
y fuertemente me abrazas.
Si en las noches,
dando vueltas entre mis sábanas me acaricias...
Si en cada sonrisa te recuerdo,
si en cada sonrisa te evoco,
si a cada paso me envuelves
y si no estás, me siento extraña;
no sé por qué te maldigo,
no sé por qué no te acepto.
Si siempre estás a mi lado,
si siempre vigilas mis actos.
Hoy digo ¡Ya basta!
A todos los sueños
que rondan mi cabeza,
a las ideas locas
que surgen sin sentido,
a la inútil esperanza
que alimenta mis latidos.
Hoy puedo sentir
cómo entras en mi alma,
hoy pienso que eres
la única que me acompaña.
¡Hoy te acepto!
Soledad.

jueves, 23 de septiembre de 2010

Metáfora

 Como ese barco navega por el mar
 iluminado por los rayos
así, nuestro corazón atraviesa la vida
inquieto por el eco de nuestras palabras.
La brisa acaricia la nave
la trasporta
y se mecen...
acariciándose al compás del oleaje profundo.
Nadie sabe, hasta dónde llegará.
Nadie sabe, qué destino tendrá.
Sólo tú y yo, podemos entender
y disfrutamos al observar.

lunes, 13 de septiembre de 2010

Pensándote

  Me despierto. Casi en un estado de somnolienta inconciencia mis ojos aún no logran despabilar la mañana. Siento en mi cuerpo vestigios de una noche, en que las horas deberían haber reparado el cansancio para emprender otra jornada, pero no fue así.
  Comienzo a pensar en los motivos que hacen mis noches sin descanso y de algún lugar remoto afloran recuerdos que creía olvidados.
  Antes soñaba, soñaba cosas inimaginables, sucesos que sólo pueden ocurrir en ese mundo de ilusiones;  y los vivía a pleno, con la seguridad y la magnificencia que sólo ellos dan.
  Soñaba elevarse mi cuerpo como si fuera una sutil hoja de papel y sintiéndome succionada por el espacio comenzaba un viaje, mientras podía divisarme sobrevolando la ciudad, esquivando cables de luz, árboles y edificios a gran velocidad,  la adrenalina corría por mis venas; luego llegaba  a un gran campo verde y allí mi vuelo se tornaba mucho más placentero y descansado, podía experimentar la brisa suave como caricia, oler los frutos del campo y la hierba, sentir dentro de mi corazón una paz inconmensurable.
  Caigo en la cuenta que no recuerdo haber soñado en los últimos años. Empiezo a pensar entonces,  que la relación con el cansancio puede darse por ese motivo.
  ¿Por qué se deja de soñar?
  No encuentro respuestas.
  ¿Por qué se pierde la capacidad de soñar despierto?
  No lo sé, pero qué lindo era cuando podía encontrar a flor de piel mis fantasías y mantenerme con ellas por momentos, tal vez escapando de algún viaje incómodo en algún apretado colectivo.
  Recuerdo entonces cuando la abuela me contaba esos cuentos que inventaba  o cuando aprendí a leer y comencé a descubrir el mundo subyacente que de un libro se desprende;  entiendo que la literatura tiene mucho que ver con los sueños. Si bien entretiene, también  motiva; despierta en el alma las emociones.
  Sin encontrar muchas respuestas, decido abandonar mis pensamientos y refugiarme en un libro. Desprendo al azar uno, de la amontonada hilera que duerme en un estante. Me ubico en un lugar cómodo y abro sus páginas.  Hay un señalador que se asoma entre las páginas, lo busco para ver qué es lo que indica. No puedo descubrir qué señala porque me quedo pasmada mirándolo, tiene la imagen de un ave que vuela alto en un cielo azul y una frase que dice: “Nunca dejes de soñar”.

Impaciencia

Muerdo mis uñas tal vez así, el tiempo se esfume ya no hay umbral en esta espera   todo vuelve   de incógnito, disfrazado pero v...