domingo, 27 de junio de 2021

 

3- Hay un hueco

Un espacio invisible

Un vacío en el estómago

Y no es hambre

Solo es un espacio oscuro

Repleto de noes

Una gran oscuridad

Llena de soledades

de silencios y

de ausencias


                    R.R.



jueves, 6 de mayo de 2021

JUNTOS

 

Ocurre que a veces llego hasta Aquí

a este pequeño pueblito donde habitamos

repletos de mariposas en la piel

y los dedos que vuelan

despeinando estrellas

colmando de atardeceres las palmas de las manos

 

Susurramos suave la palabra secreta

                                se abren puertas

   y es cuando el alma despliega alas

para sobrevolar los campos de amarillo profundo.

 

Juntos

           correr hacia adentro

           y en el mutismo de los labios

           sentir el latido

           y vivir.

                                               ROSA



viernes, 11 de septiembre de 2020

Poema IV - de Poemas de más allá del mar-

 

Otra vez

 

 

las olas  me  trasladan

 


el vaivén me  hamaca 

 

                             hasta  tu cama

 

el olor  salado

 

                             hasta tus besos


el sonido errante

 

                             hasta tu palabra.



Eres el mar entero

 

con sus riberas y sus honduras.

 

 

Y yo


pies descalzos

                     

                                                  intento.

                                                                     R.R.

 



 

 

 

 

 

 

lunes, 15 de junio de 2020

LAS PALABRAS

Mientras se recorra un mundo laberíntico,
mientras las causas no acudan a su cita
y en el Este asome una esperanza
o en el Oeste la belleza aún persista...
seguirá brotando el inagotable cántaro
despertará el cautivado sentido,
provocará que la mente otoñada
no resista al silencio imperativo.

Entonces...
como ninfas de tenue silueta
que de fuentes del bosque suscitan
atrayentes, ufanas, inquietas,
las palabras brotarán de la esencia.

Y  en ese espacio de azules retoños
que el papel ofrece a las manos,
en ese lienzo de ocres matices
que al creador lo torna sagrado...
con el corazón enzarzado en la magia
podrán germinar deliciosos frutos,
flores, mariposas, canciones, poemas
y la ardiente fragua de amores ocultos.
                                                            R.R.


domingo, 31 de mayo de 2020

LA CASA


La casa de los abuelos paternos, una especie de magnífico edificio, no en el sentido materialista sino en la más estricta mirada sentimental.
Misiones 622, en ésta bella ciudad, Paraná.
Dos paraísos bordeando la vereda de ingreso, una verja y tres o cuatro escalones que permitían el ingreso a la morada.
La puerta de ingreso siempre sin llaves, sin trabas que alejaran a quienes desearan acercarse.
En el fondo, el limonero, el malvón, la cola de zorro y el horno de barro
Los moradores, una típica familia de aquellos años...
Un hombre de porte delgado, escasos cabellos, la piel muy blanca y los ojos celestes y cristalinos como el agua fresca; una mujer de espaldas anchas, cabellos negros, ojos negros profundos y la mirada mas serena que recuerde
El abuelo y la abuela... que luego de una vida de esfuerzos habían conseguido ir levantando ladrillo a ladrillo aquél espacio donde habían criado sus cinco hijos y albergado a quien sabe cuántos inquilinos en sus habitaciones.
Ya no quedaban vestigios de aquél almacén al que acudía todo el barrio en procura de su pan casero con chicharrón; ni de la “Estanciera” que durmió en el mismo sitio luego que el almacén se transformó en garage.
Ahora los hijos varones casados y los nietos, venían de visita. Y las fiestas... momentos mágicos donde la gran familia se reunía en largas mesas con manteles floridos y repletos de limones a los que llenaban de escarbadientes  y simulaban erizos listos a devorar todo lo que allí se servÿé.
Todos hablaban a los gritos en esos espacios tan grandes y los primos que sólo nos reuníamos para esas ocasiones, jugábamos a las escondidas y ¡sí que había lugares para hacerlo!, o corríamos jugando a la cachada entre los adultos atropellándolos y ligando mas de un coscorrón o recorriendo todos los lugares de la casa pues todas las habitaciones tenían puertas q se comunicaban y todo se trasformaba en un gigantesco laberinto.
¿El lugar más preciado? Un extraño recoveco que se hallaba en un rincón del garage y se formaba por la parte inferior de una escalera. Allí todo era muy oscuro y tétrico, el abuelo guardaba sus herramientas y también sus salames, motivo por el cual no dejaba que nos acercáramos.
Mientras todo esto ocurría, la abuela con sus ágiles manos, preparaba sus empanadas y pastelones espolvoreados con azúcar, mientras el abuelo hacía su mejor carne al horno con batatas para agasajar a ésta familia que ambos habían logrado.
Las mujeres preparaban las ensaladas y los hombres se reunían junto a la mesa a ejecutar el incansable repertorio de chistes que fiesta a fiesta, sin cambiar siquiera una palabra, repetían como loros. Claro, los chicos no entendíamos mucho de eso pero igualmente imitábamos la sonrisa de todos.
Las mesas vacías no daban a basto a la hora del almuerzo y la algarabía brotaba como emanación de aquél momento de encuentro. Y ni decir si algún vaso era derramado y la abuela con su mano empapaba las frentes de quienes tenía a su alcance diciendo “alegría, alegría” y la verdad, aunque era un momento muy ameno, a mí no me daba alegría si embriagaban mi flequillo con vino.
Las sobremesas eran interminables y los gurises nos íbamos con las tías que siempre nos cantaban con su guitarra o bien buscábamos algún lugar donde descansar la modorra que da la comida...
No sé bien si eran días enteros o sólo horas las que allí pasábamos, sólo recuerdo que eran momentos muy felices.
Y la vida..., que sigue..., que no espera...; la vida se fue llevando de a uno a los abuelos y la casa se fue quedando vacía, y todo lo que en ella había se fue apagando como la vida de éstos hermosos viejos que la construyeron...
Los años pasaron, crecimos, ocupamos la mentes en otras cosas, nos llenamos de otras preocupaciones; y la casa..., la casa cambió de dueños y fue remodelada.
Aún hoy paso por el frente, la miro y aunque no es la misma fachada, casi puedo verme como rodeada de una nube, sentada en su portal jugando a la “payana”.
Cambió su color en las paredes del frente, sus puertas y ventanas, sus plantas del jardín. Tal vez adentro haya cambiado por completo...
Pero hay algo que nunca cambiará. No cambiarán las imágenes que llevo en mi recuerdo, ni el aroma que emanaba su cocina, ni los gritos de niños correteando, ni la sensación de frescura en las siestas de verano, ni la imagen del abuelo, tan elegante llevando a su dama en brazos al compás de un vals.
Y estoy completamente segura que cualquier espíritu sensible, que logre ingresar en ella, podrá sentir lo que emana de sus pareces y cimientos; podrá experimentar, aunque sea por un breve segundo, esa sensación de felicidad a la que hago referencia en éstas pocas palabras.
 
                                   R.R.


 
 

jueves, 21 de mayo de 2020

Esos Aires



esos aires...
acercan memorias
          distantes
acaso,    el olvido
  distraen
         envuelven
celofán de historias,
las ramas se hamacan
las aves peregrinan
y un anciano pisa las piedras

esos aires…
descuelgan aromas
de frutos
    acarician
alas de dóciles mariposas
    que vuelan
             excluyen
miradas ciegas
y los dedos tejen
puntos de finos cabellos

esos aires…
acercan tu bálsamo
talismán que otorga savia
   inspirarlos
          expirarlos
volverlos imagen
                 y abrazarlos
como mis brazos a tu cuerpo
como mis palabras a tu mente
como mis ojos a tu alma

                         R.R.


martes, 19 de mayo de 2020

19 de mayo de 2020


Y así, casi sin darnos cuenta ya hace un mes que te   fuiste         
                                a ese otro mundo

Te necesito…
extraño tu risa… tu voz pequeñita
tus idas y vueltas…
tus ojos mirándome hacia adentro…

             ¡te extraño mucho!
desde aquel último abrazo que nos dimos
-          y me decías que sería el último-
          y yo, que no te creía…

       Cómo decirte hoy
que me faltaron montones de días,
tantas noches y mañanas…
para reír, bailar, ser feliz

… Juntas…

             Amiga     Hermana

traigo las manos repletas de ganas
y tu ausencia se remedia en mis sueños
           donde apareces
para acompañarme por ese mínimo y eterno tiempo…

Hoy sólo existen millones de recuerdos     
y aunque el sentimiento llore
y  la razón no comprenda
sé que en ese nuevo mundo sos feliz.

¡Te extraño GRI
                             y siempre estás en mí!

                                                                Ro



Impaciencia

Muerdo mis uñas tal vez así, el tiempo se esfume ya no hay umbral en esta espera   todo vuelve   de incógnito, disfrazado pero v...