martes, 23 de agosto de 2016

Ausencias

Esos días menudos
en que la gente 
camina las calles,
oscurecidas por nubes, 
que humedecen los pies
y helan el alma.

Esas calles grises
repletas de ausencias,
de cara amargas
y alguna voz que transita
susurrando lejanas historias
de mundos mejores.

Pasos de esas calles
con veredas barrosas
y algún carro que lleva
cartones de sueños,
migajas de pan,
sonrisas de gurí

Calles...
            Huellas...
                           Sombras...

                                                  R.R.


lunes, 22 de agosto de 2016


"El colonialismo visible te mutila sin disimulo:

te prohíbe decir, te prohíbe hacer, te prohíbe 

ser. El colonialismo invisible, en cambio, te 

convence de que la servidumbre es tu 

destino 

y la impotencia tu naturaleza: te convence de

 que no se puede decir, no se puede hacer,

 no se puede ser."


                                                                                                                      Eduardo Galeano

sábado, 13 de agosto de 2016

Te espero...

Te espero...
pero ahora no
ahora es un poco tarde para esperar

auqnue la idea atrapa

Te espero

entonces hago siluetas en el aire 
con mi dedo chueco

invento palabras que sean como miel
y trato de memorizarlas
inútilmente, 
                  pero trato
para jugar a que estás              
               y te las digo

o invento

nuevas maneras de suponer la espera

mientras te espero.


                                                                         R.R



lunes, 11 de julio de 2016

Algún camino...

Recorro algún camino
me acompañan las aves
planeando la mirada
entre los pastizales 
que acunan la tierra
y esas líneas que marcan
promisorios sembradíos.


A lo lejos una blanca casita
alerta, entre campos dorados
aquí, una espada de asfalto
corta la tierra soñada.


El cielo se extiende
incansable
y colma e tiempo de promesas.


Puedo latir la tierra dentro del alma
y solo soy
un ínfimo detalle del paisaje.

                                           R.R. 


miércoles, 29 de junio de 2016

Pequeña Aldea

El tiempo
en su tibia brisa te descubría
entre el espeso maizal
y los linares azulinos.

Ranchos y  manos laboriosas
desbordaban esperanzas,
los campos arados, 
las mateadas...

Una guitarra 
con croar de verdes fantasmas
anunciando la adversidad,
que transformada en guerra,
sorteó la trama del fin. 

Y tus habitantes, esclavos del viento,
debieron escapar en silencioso exilio.

Ahora yaces disimulada en montes

                                                     perdurando.

                                                                      R.R.

miércoles, 22 de junio de 2016

Amanece

Me gusta ver la belleza
que cada día despierta
nacer la naturaleza
con su hermosura tan cierta.

Cuando el sol se va apagando
y la espera es dulce muerte
un cielo negro anunciando
luminosidad creciente.

Pero con dulce armonía 
el alba en su gran magnitud
despabilando los pájaros
conmociona la quietud.
                                                 
Alucinantes fulgores
sarcófago de la noche
donde el perfume de flores
brinda aromas en derroche.

Entonces también renazco
sapiente de tus sentires
a buscarte pronto parto
tentando los devenires.

La vida noción de espera
parsimoniosa templanza
búsqueda de la manera
de alimentar la esperanza.
                                           R.R.  

                                       
                                                                                

miércoles, 1 de junio de 2016

HUÍDA

una porción de tierra
se desprende eufórica
y navega sin aparejos
en la fresca corriente de un ocaso.


los pájaros en gran alboroto 
despiden el día
y aguardan la blanca farola
que despierta a los enamorados.


un cuerpo
en la oscuridad de la orilla
espera el sol.

                             R.R.

jueves, 12 de mayo de 2016

Poema III

el verde


un maizal a punto de estallar




las nubes

copos rosas que penden de un hilo


la brisa trae corcheas en suspenso

y ese aroma a tierra húmeda

deja entrever la próxima tormenta





tu mano aferrada al volante

que de a ratos me roza




soy feliz




todo esta conjugado para que hoy

me sonría el alma.


                            R.R.


viernes, 15 de abril de 2016

Poema VII

Desvelada sin saberlo
quizás ese sea el motivo

En mi ritmo aún falta un latido
seguramente no hay sueños que soñar

La vigilia permanece
y las leves ideas se suman al torrente

mi savia lleva y trae sensaciones
vocales y adjetivos
mientras la noche se quiebra
desde mi omóplato oeste
hacia un norte extraviado.

                                  R.R.

martes, 5 de abril de 2016

Poema VI

Gritos claman la sed
mientras miras llover los tejados 

Encriptados y autómatas
rencores viejos que asoman
mientras continúa esa lluvia que lava

Lava roja incandescente
desde el centro
¿Será consuelo suficiente el ver
qué desprende el espejo ?

De nuevo la ventana, la lluvia
y el centro abierto

la sed no cesa y se refugia en los susurros
grafismos orales que la noche desprende
para acunarme

 Soñaré hasta saciarme.

                                       R.R.


miércoles, 30 de marzo de 2016

POEMA V

beberé a sorbos 
la noche entre mis manos

y la melancolía de los lunes
será naufragio entre las hojas mustias 
que me rozan
¿Dónde habrán dormido su sueño
 las calas y su blancura?

me siento extraña en esta lejanía
y lo cotidiano se vuelve circunstancia
que la inspiración denota


está llegando la tormenta
en esta noche muda
la guerra, el olvido 
y la muerte de los carnavales 
conjuran
al borde de mi ser

pienso en las sonrisas 
acumuladas como parábolas peregrinas
y sólo el viento salvaje 
me salvará de llorar la noche
mientras la bebo entera
como a un mar.
                        R.R.

martes, 24 de noviembre de 2015

todo


todo lo que necesito está aquí

miles de fotografías
traen ojos lejanos a mi frente

jugué a tirar monedas al aire
desarmar sentimientos
olvidar besos

NO!

desnudé mi piel y viste
todo lo que soy

hoy
sólo un retrato en sepia
sin sonrisa, sin ojos

una daga corre el filo por el cuerpo
y parece cierta

toda vez que dije
escribir me salva, mentí

no me salva de tu ojos
ni de tu efigie en mi mente
no me salva de los susurros que me acunan
ni de las sombras que en las noche me circundan

todo lo que necesito está aquí... 
                             está en vos.

                                                                       R. R.

lunes, 2 de noviembre de 2015

Cerrar los ojos

Cerrar los ojos
encontrar la otra piel.

Sentir en la nuca una mano               deslizar la caricia
olor a recuerdos
mientras, dedos entrecruzan mi pelo.

Besas surcos en mi espalda
almohadas caen precipicios
y soy imperativa

transparencias perdidas en la mañana
entre líquidos y sueños
emigro a tu piel 


Ya es muy tarde

y la noche,enorme.

                                                  R.R.


miércoles, 7 de octubre de 2015

El abismo

Si asomándome a tu abismo

descubro que la vida es sólo esto,

un puñado enorme de trampas

un gigantesco desierto.

¿Por qué no arrojarme

y sentir la caída?

Pues es dolor haría

¡Sentirme aún con vida!



Si tus embustes hicieron

revivir a este fantasma

que yacía en los recuerdos

que moría en abandono.

¿Por qué no sentir el engaño

como feliz agonía?

Pues conocer la verdad haría

¡Sentirme aún con vida!


Ironía

Las palabras no nacen de los labios, 
ni las lágrimas, brotan de los ojos,
sólo el débil y atenuado corazón
retumba en este encierro.

¡Qué extraña ironía es la del alma
estar encarcelada en este cuerpo!

Si sólo un suspiro bastara
para expresar cuánto te quiero
si toda la vida sirviera
para rendirle honor a este desconsuelo.

¡Qué extraña ironía es la del deseo
estar encarcelado en este cuerpo!

Los días transcurren sin motivo,
el sentido se escapa de las manos, 
la nostalgia se apodera de la mente,
los fantasmas transitan por lo eterno.

¡Qué extraña ironía es la del dolor
estar encarcelado en este cuerpo!

                                                                               R.R.


viernes, 31 de julio de 2015

Azul

Harapos caen

y en las penumbras

tus alturas dilapidan
                                   uno a uno

                     mis Semidioses.

En cada paso,

un poco más lejana,
                   desvarío.

Y soy mística.

Y soy

          señales que parten

          para soñar

          en la mudez insondable

          de este cuerpo
                      que ya no duerme.

Sólo bebe de néctares

en pétalos rústicos

                 mientras recuerda


                 tus marítimos ojos.
                                            
                                                      R.R.



viernes, 3 de julio de 2015

Yo tan sólo quiero...


que limpies mi cara
que te bebas mi llanto
que me tomes la mano
como cuando aún no nos encontrábamos

que me señales el frente
que me escondas los relojes
que me comas con los ojos
y  me mires cada día
como cuando aun no éramos de nadie


que me digas que encontrarme
                              fue suerte
que me invites a sembrar girasoles
                por el resto del mundo
y me cubras con tus brazos que dan vida
y me beses al despertar por las mañanas


Yo tan sólo quiero

que me enseñes a creer
                  y a clausurar el pasado
si me bastan tus palabras
                  para salir de este caos.
                                                        R.R.



miércoles, 20 de mayo de 2015

Cábala


mirarte y hundirme

en lo que hubiese sido agua,

volar, flotar…

un café y un tango

derriban la sequedad

con sorbos azucarados de distancia.



Melodías, palabras…

en un fulano papel blancuzco

de a poco repleto

mientras evito mirar el reloj.



Yo prefiero olvidar

y en segundos pasan labios confusos

me río

ansío esos días tuyos.



Al fin, la vida se sienta

a mi mesa

me apuro a pagar la cuenta

para salir por esas calles

con las fugaces miradas de siempre.





Caminar perdida entre la hojarasca

Y pensar en la mesita del bar

inadvertida

que olía a tiempo.



Soliloquio

sobre el ritmo fúnebre del asfalto

cualquier rutina es azar

escarbar ese relieve

y reanudar

el minuto cero.
                                    
R.R.
https://youtu.be/SM0UFGSpY1M



sábado, 21 de marzo de 2015

lunes, 2 de marzo de 2015

Diario

Día I


Es domingo. Desperté como todos estos días en que casi no dan ganas de despertar. No pude resistir la idea de no verte más y luego de atinar hacer montones de cosas, me encontré una vez más no haciendo nada más que pensarte.
Entonces tomé el teléfono, marque los siete dígitos que me acercan a ti y el tubo comenzó a sonar.
Del otro lado una voz alegre me dijo ¡Hola!, qué alegría sintió mi corazón al escucharte, eras tú, era tu voz, era tu fuerza…
Apenas pude decir un temeroso hola, y noté tu voz disminuyendo en  su energía.

El dolor me penetraba nuevamente, pero me sobrepuse para poder seguir hablándote. Tenía que hacerte saber que si nos veíamos una vez más, podríamos.
La charla dio varias vueltas y la idea de vernos rondaba en mí todo el tiempo. Tu negativa me destrozaba pero no podía dejar de insistirte.
Luego de recorrer la extraña rutina que tenemos, en la que salen a flote los reclamos y los dolores, concretamos vernos.
Las horas morían crucificadas en el reloj y la agonía era eterna, me hubiese gustado saltar las horas y ya estar frente a ti, pero claro, eso sólo sucede en los cuentos.

Faltaban minutos y comencé a prepararme para verte. Mi cuerpo temblaba mientras pensaba que no debía mostrarme así ante ti. Parecería una loca y decidirías no volver a verme. Respiraba hondo mientras trataba de coordinar los movimientos para salir de la casa y manejar el auto hasta el lugar pactado.
Manejé despacio y me ubiqué en un costado de la estación donde íbamos a encontrarnos. Claro, llegué primero y  traté de no dejar que mis impulsos me dominen.
Mis ojos no se despegaban del reloj, que parecía no querer marcar el nuevo minuto.
Puse la radio y busque música, saqué fotos con mi celular, ya no podía más… Habían pasado diez minutos y no llegabas. Decidí enviarte un mensaje: “ya estoy”
Respiré profundo nuevamente y decidí esperar a que llegues. Seguí jugando con mi celular, sacando fotos, mientras seguían pasando levemente los minutos y nada.
Tomé nuevamente el teléfono y controlé si el mensaje había sido enviado. Qué sorpresa ver que el envío había fallado, entonces con apuro lo reenvié, dejando el teléfono en el asiento de acompañante, no quería ni tenerlo en mis manos, temía el silencio, la no respuesta, el no.
Pasaron pocos segundos cuando empezó a sonar. Me estabas llamando. Atendí con apuro y tu voz me decía que te habías dormido y que ya ibas, te ofrecí ir a buscarte pero dijiste que no, que ya llegabas.
Y así fue, pasaron pocos minutos y vi tu auto a la par del mío. Dijiste ¡Hola! Vamos más adelante, y te seguí hasta la ubicación que elegiste. Bajaste de tu auto y subiste al mío.
Te miraba parado allí, entrando a mi auto, sentándote a mi lado, como tantas veces, parecía como que nada había sucedido entre nosotros. Y me sentí segura otra vez.
No te acercaste a darme un beso y, no me animé a moverme. Sólo te miraba y deseaba que alguna palabra surgiera de mi boca, algo que te hiciera sentir seguro, como yo me sentía con tu presencia.
Hablamos de la familia, de los teros y sus nidos, de la rutina de ejercicios que hacías, de la vida sucedida en ese lapso de tiempo en que no nos vimos, mientras mis ojos observaban tu piel, tu cara tapada de anteojos, tu remera blanca a rayas negras, tu cuello y los bellos que comenzaban a crecer de tu nuevo corte de pelo. Hablamos de mecánica, miraste el motor de mi auto, y nuevamente volvimos a compartir el mate que era lo único que acercaba nuestros cuerpos, al pasarlo de mano en mano, mientras seguía mirándote, como una nena boba que mira al vendedor de helados en el parque.
Ya estaba terminando la tarde y una llamada que habías recibido me alejaba de vos nuevamente. Debías irte, alguien te llamaba. Dijiste que debías irte y entonces te pedí un beso.

A cambio comenzaste a hablarme, a expresar tus sentimientos y lo mal que te sentías. Y esa presión en mi pecho otra vez surgía. Sabía que no debía llorar pero no podía contener mis lágrimas y te expresé mi deseo de hacerte bien, de no sentir dolor, de disfrutar todo lo que nos merecíamos. Dijiste que, quizás el vernos no tan seguido podría ayudarte y  ayudarme, eso me dio una alegría inmensa y comencé a sonreír, pero las lágrimas seguían brotando con fuerzas.

¡Si supieras mi amor que lo daría todo para hacerte feliz, si lo supieras! Pero sé que ahora no es el momento de decírtelo, sé que me debo contener con todas estas ganas de amarte que tengo, sé que debo esperarte a que nuevamente te sientas bien a mi lado.

Nuevamente dijiste ¡Me voy! Y entonces nuevamente te pedí un beso. Te acercaste, nos besamos muy despacio, una, dos, tres veces, pequeños besos tímidos, hasta que no me pude contener y te besé con toda mi pasión. Sonreíste, como los hacías cuando algo te gustaba y me sentí feliz.
Bajaste del auto y te pedí que me guíes al cruzar la ruta de vuelta, entonces te seguí.
Tomamos el camino de vuelta y yo iba detrás de ti hasta la desviación que tomo para volver a mi casa.
Al tomar la otra calle vi que encendías tu guiño derecho en señal de despedida y sonreí con el alma, mientras bajaba la calle que te separaba de mis ojos, aunque seguías de mi corazón.