jueves, 31 de mayo de 2012

Horas I


Cómo llamar al tiempo
que se encubre
entre líneas vacías

aún estás entre mis uñas
en esa calma inquieta del rocío
y en esos  húmedos ojos
que  en el río se hunden


cómo llamarte tiempo

si sólo digo
palabras mudas
sin un atisbo de sonido

migajas de arenas
                            caen
lluvias de desierto

y sabe el ápice 
que resta poco, casi nada
casi todo, casi la vida.



domingo, 13 de mayo de 2012

Despiertas...


las palomas me recuerdan la mañana. El mate se vuelve sangre y una hamaca lejana, aún se mece junto a ramas y alas, siguiendo la música de este viento sur que despabila a ese robot futuroso en mis tiempos de tobogán, hoy, mutado tan sólo a una montaña férrica desprolija.
Lo tibio me retorna idílicamente a un útero materno, sin dejar de pensar que estoy más cercana a un montón de maderas que desgajarán mis huesos; quizás por ello añore la inocencia del no saber, o del saber demasiado. 
¡Cómo no despertar y agradecer cada rayo, cada ráfaga, cada vuelo!
Si el viento sigue firme y a paso lento, desmembrando las ocres hojas que viajan eternamente sin rumbo; y desmembrándome, en un millar de imágenes viejas, como fotos en sepia que deambulan por el parque y  deslizadas por la barranca, llegan hasta el río.
A este río, que se lleva con sus aguas los recuerdos, a girar por remansos impensados y flotar… o mantenerse a flote, que no es lo mismo.
Otro sorbo de sabia verde me invade, y el gusto verde me agita el campo que llevo dentro, verdes árboles, verde pradera, verdes los loros que invaden mis pasos, mientras transito esta franja libre, de una memoria esperanzada en las estampas del sentimiento.

martes, 1 de mayo de 2012


Caen  palabras por el camino
pero algunas
                      sólo algunas
                      son  las que hago mías.

Pequeños rastros sobre piedras,
cadencias en partituras

              algunas llevan
                             mis melancolías
                             mis sueños
                             mi vida


agua transparente besa la orilla
                                  inmutable


                dulces lágrimas
     bañadas de esperanzas
limpian los ojos nublados.

Es como un juego
          a cada paso
la vida transforma

sábado, 14 de abril de 2012

Pedro


Pedro llega temprano a la esquina.
-         ¿Cómo va? – le dice a Juancito.
-         ¡Bien che! Por ahora nadie en la calle, sólo el Cholo que en la otra esquina vende algún que otro diario.
-         ¡Y bué! ¡Ya empezarán a salir de las cuevas!
-         ¡Jajaja!


Pedro aprovecha a practicar, ahora que andan pocos autos. Saca las pelotitas que trae en los bolsillos y las tira por el aire haciendo acrobacias. De a ratos alguna se le cae y entonces empieza de nuevo.
-         ¡Ja, Pedrito! ¿No tomaste la leche hoy?
-         ¡Y no! - Mientras comienza nuevamente su rutina de malabares y piensa en monedas para comprar esa leche que no será para él sino para sus hermanitos pequeños, más pequeños que él claro, porque aún no pueden ir solos a la esquina y hacer acrobacias.
-         ¡Ahí vienen che! – le grita Juancito.


Y Pedro junta las pelotitas, espera el rojo y se ubica en el centro de la calle para comenzar con su número.
Pone toda su energía para que esta vez no caiga ninguna y la rutina sale genial.
Agradece a su público y recorre los autos con la palma de la mano hacia arriba. Algunos vidrios son  cerrados por su conductor; otros hacen como que no lo ven, como si fuese invisible; pero en el auto de atrás un niño pequeño lo aplaude y Pedro le hace reverencias agradeciendo el gesto.
-         Al menos alguien se da cuenta que existo – piensa.


Así pasa el día y al anochecer cuenta unas pocas monedas y se despide de Juan.
-         ¡Me voy Juan! ¡Ya es tarde!
-         ¿Cómo te fue?
-         ¡Y… ahí! ¡Capaz que pa’ la leche alcanza!
-         ¡Hasta mañana Pedro!
-         ¡Hasta mañana Juan! 

miércoles, 4 de abril de 2012

Ayer, Hoy y Mañana


Ayer...
Apenas un bosquejo no concreto
un racimo de sonrisas
un retoño de durazno.
Escondida en vagos tules
imaginaba la vida
como un arcón de sorpresas
que atesoraba los juegos
las canciones y las rondas,
bastando una sola mirada
para volver a hacer amigos…
El día se hacía interminable
entre meriendas y tareas
las tardes de sol en la parra,
los cuentos de la abuela,
crecer no era importante,
lo primero era vivir…
Una mesa con puchero,
una siesta de silencios
escuchando a la solapa
y mientras todos dormían
las ansias de lo prohibido
conjugaba con la magia.
Ayer,
crecer no era importante
sólo era
un esbozo de mujer

Hoy...

Barreras en cadenas
conforman murallas
desafiantes,
imprecisas.
Caminos serpenteantes,
atascos y penumbras
de algún surco silencioso
que penetra las entrañas.

Y a la vez…
como si un duende le diera
el mágico encanto de un don
surge ávida de matices
que incitan a continuar
con afán hacia el tesoro.

Por momentos obtusa,
nubilada.
Por momentos idílica,
avasallante.

Y en la exacta sumatoria
persevera la belleza
de que en cada amanecer
habrá un nuevo acertijo
que nos atrape
intentándolo conquistar.

Mañana...

Quizás me encuentre cansada
con más arrugas en la frente
y blanco cabellos largos.

Quizás mi espalda encorvada
de cargar tantos días
al dolor se halla habituado.

O la mente, cada vez más engañosa
no distinga de quimeras
y palpite abriendo alas.

Pero el destello en los labios
y ese místico brillo en los ojos,
no harán cambiar esta esencia,
no harán que sangre otras venas.

Y en cada tono de algún ocaso
en cada vuelo de algún pájaro
o en cada espejo del río,
aún seré fuego que abriga
y seré lluvia
que riega los campos.





viernes, 16 de marzo de 2012

Realidad


    Existencia efímera que atraviesas los pálidos cuerpos y recorres las mentes.
    Vas modificando tu imagen, hechizando momentos de la vida.
A cada paso te transfiguras.
    Te sabemos entre parámetros que cada uno de nosotros delimita.
Enredaderas que cercan historias.
    Si eres realidad, ¿por qué cambias y fluyes esquiva? ¿Acaso escapas a la verdad?
    Aún así te asocian con la sinceridad.
    Un corazón enamorado entrega su alma a la estrella que brilla en la inmensidad del azul; un científico elabora una tesis que explique el motivo por el cual, la misma estrella, dejó de existir hace mucho tiempo atrás.
    La visión difiere según la mirada de quien ve.
    El poeta vibra al son del correr de las aguas transformándose en musa; el ambientalista mira las orillas pestilentes y su turbio caudal morir en quietud.
    ¿Sería posible que en algún súbito momento, la realidad confluya en las mentes y se unifiquen sensaciones?
    Realidad, eres un ser individual. (Doncella solitaria que destronas sueños).
    El amor no, por ello la vence. (Humilde caballero de lucha tenaz)
El desamor torna falsas a las personas y favorece la existencia de realidades diferentes, aunque se vivan idénticos momentos.
    Seres que aman, la superan; unifican sus realidades y la transforman en algo nuevo.
    La idea que concluye a estas palabras es; “La Realidad debe vivirse en el Amor”.