miércoles, 7 de octubre de 2015

Ironía

Las palabras no nacen de los labios, 
ni las lágrimas, brotan de los ojos,
sólo el débil y atenuado corazón
retumba en este encierro.

¡Qué extraña ironía es la del alma
estar encarcelada en este cuerpo!

Si sólo un suspiro bastara
para expresar cuánto te quiero
si toda la vida sirviera
para rendirle honor a este desconsuelo.

¡Qué extraña ironía es la del deseo
estar encarcelado en este cuerpo!

Los días transcurren sin motivo,
el sentido se escapa de las manos, 
la nostalgia se apodera de la mente,
los fantasmas transitan por lo eterno.

¡Qué extraña ironía es la del dolor
estar encarcelado en este cuerpo!

                                                                               R.R.