jueves, 27 de septiembre de 2012

Te pido


Amor…

ten cuidado de mí

            y de mis quimeras

préstame tus alas

            para poder volar

pero sólo por muy breves instantes


para  no perderme

              en este cielo interminable.
                                                   R.R.

miércoles, 26 de septiembre de 2012

Fresias


Poder pintar fresias

                     en la mente

para no sentir más

que el perfume de flores
 

plantarse algunas en las manos

para acariciar como pétalos
 

y dejar otras para los pies

así uno se queda inmóvil

atado a un rústico tronco


                         Siendo flor.
                                                 
                                R.R.
 

domingo, 23 de septiembre de 2012

Día 96



El día 96 salí a juntar naranjas pero las orugas se anticiparon y  mejor era  mutar para deslizarse tímida por las huellas que dejan las hormigas;  mejor levantar el rostro mancillado por los años y volverse crédula; y creer en ese cielo que aún nos techa, en el por qué de las chicharras, en la insensatez de tu presencia…

Volver los ojos hacia este setiembre que nos deja muriendo en sus últimos crepúsculos, ver las gotas de lluvia rodar por la escalera y a los pájaros alejarse dejando nubes en el alma.

Seguir caminando, mientras entre las volutas ramas se cuela el rojo hilo de esa luz quebradiza.

Ahora  sentir fuego, saliva y el rumor lejano de flores sacrificándose ante la frágil tarde que elije marcharse antes de que asomen dádivas y silencios.

Ya el rocío humedece raíces y corolas; el salvaje aroma a tierra mojada atrapa el espacio, entonces pienso en plateado y recuerdo los días en que tu imagen aún dormía entre mis sueños.

Entre el cielo y la tierra, cuántos bostezos exhala la noche. Ya casi el día 96 se termina y no hay hitos que marquen el camino, ni naranjas en las manos.   
                                                                       R.R.

domingo, 2 de septiembre de 2012

Verde

 
Hay una ventana

por la que miro el verde de vez en cuando

entonces la tarde se pone gris

y pienso en la esperanza

                   encarcelada.

 

Yo no quiero ver la hiedra

tras las rejas

entonces planto en mis paredes

aquellas ramas amplias

para que cubran muros

ventanas y puertas

me cubran los ojos, la piel

                         y el alma.

                                          R.R.