domingo, 13 de mayo de 2012

Despiertas...


las palomas me recuerdan la mañana. El mate se vuelve sangre y una hamaca lejana, aún se mece junto a ramas y alas, siguiendo la música de este viento sur que despabila a ese robot futuroso en mis tiempos de tobogán, hoy, mutado tan sólo a una montaña férrica desprolija.
Lo tibio me retorna idílicamente a un útero materno, sin dejar de pensar que estoy más cercana a un montón de maderas que desgajarán mis huesos; quizás por ello añore la inocencia del no saber, o del saber demasiado. 
¡Cómo no despertar y agradecer cada rayo, cada ráfaga, cada vuelo!
Si el viento sigue firme y a paso lento, desmembrando las ocres hojas que viajan eternamente sin rumbo; y desmembrándome, en un millar de imágenes viejas, como fotos en sepia que deambulan por el parque y  deslizadas por la barranca, llegan hasta el río.
A este río, que se lleva con sus aguas los recuerdos, a girar por remansos impensados y flotar… o mantenerse a flote, que no es lo mismo.
Otro sorbo de sabia verde me invade, y el gusto verde me agita el campo que llevo dentro, verdes árboles, verde pradera, verdes los loros que invaden mis pasos, mientras transito esta franja libre, de una memoria esperanzada en las estampas del sentimiento.

2 comentarios:

lidia-la escriba-www.deloquenosehabla.blogspot.com dijo...

despiertas...siempre el soñar nos cuesta caro, precioso diamante tu trabajo!
un abrazo,gracias
lidia-la escriba



blog actualizado...yo te sigo, tú no se!

Alejandro Cabrol dijo...

Momentos que nos rescatan e inyectan vida con magia de cotidianeidad...buenísimo! Saludos!

AC